Quizá nada esté mal.
Y aun así, algo no está bien.
Tienes una vida que, vista desde afuera, parece en orden.
Y sin embargo hay algo que se repite: la misma discusión, la misma renuncia, el mismo vacío después de conseguir lo que querías.
Ya lo meditaste. Ya lo hablaste.
Ya trataste de entenderlo.
Hay heridas que no se resuelven pensando, porque no nacieron ahí.



